LA PRIORIDAD DE PODER VIVIR LA FE

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Hemos de reafirmar en primer lugar nuestra fe y su forma propia, eucarística y eclesial.

Construir comunidades parroquiales en las que es posible recibir la Palabra de Dios y los sacramentos, junto con el testimonio de la vida en comunión de los cristianos.

El esfuerzo de organización tiene que ser la expresión de nuestro deseo de ir hoy, en nuestras circunstancias, al encuentro de nuestra gente, para ayudarles a vivir la riqueza de la fe en todas las urgencias de su existencia.

Para nuestro futuro, para nuestras parroquias y nuestra Iglesia es decisivo que nuestros fieles guarden una fe viva y relevante para sus vidas, lo que no podrá ser sino edificando sobre la Palabra de Dios y los sacramentos, en primer lugar, la Eucaristía.

Será imprescindible la permanencia de una vida eclesial verdadera, que todos nos sintamos miembros de la Iglesia que peregrina en Lugo, que cuidemos los gestos y momentos que nos lo recuerdan, aunque esto nos pida algún esfuerzo.

Todos nuestros fieles deben tener la posibilidad de participar en la vida de la Iglesia de modo cercano.

Todos han de tener cerca el anuncio de la Palabra de Dios, el don de los siete sacramentos –la Eucaristía dominical–, la posibilidad de una educación en la fe y el lugar de una vida en la comunión de la caridad.

Será posible la caridad, que nos haga cuidar los unos de los otros, acompañar a todos, no abandonar a quien nos necesite.

Las formas pueden cambiar entre la ciudad, las villas y el mundo rural, hemos de buscar que en todo el territorio diocesano exista presencia eclesial y sea posible un acompañamiento fraterno, con fe y caridad concretas; de modo que ninguna comunidad, por pequeña que sea, quede abandonada, y que nadie se quede solo, particularmente en circunstancias difíciles o momentos de necesidad, física o espiritual, y tampoco aquellos que no conocen o rechazan el Evangelio.

Nuestra respuesta no puede consistir sólo en un estudio de la organización eclesiástica.
Este proceso implica cambios y reformas, también en actitudes y costumbres de vida.